Homenaje a Ester Cifuentes
No sé en qué recodo del camino te quedaste, porque no te pude despedir. Desconozco si estabas en ese momento atendiendo y recetando flores de Bach, haciendo masajes, estudiando en la facu, noviando con un pendex o comprándote una casa redonda.
¿Con quién habrás jugado tu última partida de bridge? Como merecida despedida transcribo este poema, cuyo autor no recuerdo, pero creo que te pinta de cuerpo entero
“Señor, nunca me des lo que te pida
me encanta lo imprevisto, lo que baja de tus rubias estrellas
que la vida me presente de golpe la baraja contra que he de jugar.
quiero el asombro de ir silencioso por mi calle oscura
sentir que me golpean en el hombro, volverme y ver la faz de la aventura.
quiero ignorar en dónde y de qué modo encontraré la muerte
sorprendida sepa el alma a la vuelta de un recodo
que a un paso atrás se le quedó la vida”
Con amor Mónica
No sé en qué recodo del camino te quedaste, porque no te pude despedir. Desconozco si estabas en ese momento atendiendo y recetando flores de Bach, haciendo masajes, estudiando en la facu, noviando con un pendex o comprándote una casa redonda.
¿Con quién habrás jugado tu última partida de bridge? Como merecida despedida transcribo este poema, cuyo autor no recuerdo, pero creo que te pinta de cuerpo entero
“Señor, nunca me des lo que te pida
me encanta lo imprevisto, lo que baja de tus rubias estrellas
que la vida me presente de golpe la baraja contra que he de jugar.
quiero el asombro de ir silencioso por mi calle oscura
sentir que me golpean en el hombro, volverme y ver la faz de la aventura.
quiero ignorar en dónde y de qué modo encontraré la muerte
sorprendida sepa el alma a la vuelta de un recodo
que a un paso atrás se le quedó la vida”
Con amor Mónica



