Homenaje a Francisco Andrés García, “Andy” (4-7-2001)
“Canto para que no se me arruguen las partituras del alma” (Rachi Gutman)
Lo conocí una tarde en una fiesta en la casa de un vecino. Era un encuentro músico literario y yo recité mis poemas. Andrés, cantó y tocó la guitarra.
Estaba con una chica conocida mía, y yo había ido con un amigo.
Cuando terminó la fiesta, llamo a mi amiga y le digo:
“- che, qué tipo tan interesante el que estaba con vos ¿es tu pareja?”
y me contesta :-“no, nada que ver, componemos juntos nada más y ¿el muchacho que estaba con vos?
a lo que replico: “a ese es mi amigo desde hace años, no salimos”
-“ah entonces presentámelo”
-“ ah, bueno, y vos presentame al que estaba con vos”
Así se inició un romance que duró cuatro años, dos de los cuales vivimos juntos. Sol (la hija de mi primer matrimonio) tenía entonces siete años.
Recuerdo a Andrés haciendo pizas, atendiendo a mis amigos quienes lo adoraban, cantando con su voz vibrante y profunda capaz de enamorar, hablando de sus amigos, sobre todo del tano Renato y la hermosa chica con la que se había casado. La paciencia de hacer un pollo a la plancha que tardaba su buena hora en cocinarse, sólo para que lo comieran Solcito, y Mónica la niñera de Sol que estaba embarazada. Recuerdo los desayunos que tomábamos juntos en el boliche La Luna donde desgranábamos los mil y un proyectos y sus múltiples negocios desastrosos. Andar en bicicleta en Costa del Este y amarnos hasta el alba. Adiós Andres. Te quise mucho. Mónica
“Canto para que no se me arruguen las partituras del alma” (Rachi Gutman)
Lo conocí una tarde en una fiesta en la casa de un vecino. Era un encuentro músico literario y yo recité mis poemas. Andrés, cantó y tocó la guitarra.
Estaba con una chica conocida mía, y yo había ido con un amigo.
Cuando terminó la fiesta, llamo a mi amiga y le digo:
“- che, qué tipo tan interesante el que estaba con vos ¿es tu pareja?”
y me contesta :-“no, nada que ver, componemos juntos nada más y ¿el muchacho que estaba con vos?
a lo que replico: “a ese es mi amigo desde hace años, no salimos”
-“ah entonces presentámelo”
-“ ah, bueno, y vos presentame al que estaba con vos”
Así se inició un romance que duró cuatro años, dos de los cuales vivimos juntos. Sol (la hija de mi primer matrimonio) tenía entonces siete años.
Recuerdo a Andrés haciendo pizas, atendiendo a mis amigos quienes lo adoraban, cantando con su voz vibrante y profunda capaz de enamorar, hablando de sus amigos, sobre todo del tano Renato y la hermosa chica con la que se había casado. La paciencia de hacer un pollo a la plancha que tardaba su buena hora en cocinarse, sólo para que lo comieran Solcito, y Mónica la niñera de Sol que estaba embarazada. Recuerdo los desayunos que tomábamos juntos en el boliche La Luna donde desgranábamos los mil y un proyectos y sus múltiples negocios desastrosos. Andar en bicicleta en Costa del Este y amarnos hasta el alba. Adiós Andres. Te quise mucho. Mónica

No hay comentarios:
Publicar un comentario